


CADE Escolar 2026 pone de relieve el papel de los estudiantes en la creación de espacios educativos respetuosos, destacando que pequeñas acciones pueden generar grandes cambios.
CADE Escolar 2026 destacó el papel de los estudiantes en la construcción de espacios educativos más respetuosos, con énfasis en el liderazgo juvenil, la convivencia escolar y la prevención del bullying.
Bajo el eje “Ser para liderar”, el encuentro, realizado en el Colegio San Agustín, en San Isidro, Lima, destacó la importancia de reconocer las propias fortalezas y valores para tomar decisiones responsables.
Los participantes también reflexionaron sobre habilidades como el pensamiento crítico, la confianza y la colaboración, necesarias para afrontar los desafíos de una sociedad cada vez más digital. La propuesta resaltó que liderar no significa necesariamente ocupar un cargo, sino actuar con responsabilidad y contribuir al bienestar colectivo.
Uno de los temas centrales fue la importancia de promover relaciones respetuosas en los colegios. En esa línea, el P. Elías Neira, rector del Colegio San Agustín de Chiclayo, presentó Hagamos viral la buena convivencia: ¡Seamos parte del cambio!, una exposición sobre la responsabilidad individual y colectiva frente a situaciones que afectan el bienestar escolar.
“Ejercer liderazgo significa comenzar a hacer las cosas de otra forma; significa tomar acción. Porque una pequeña acción lo puede cambiar todo”, señaló Neira.
Además, hizo un llamado a no ignorar los casos de acoso escolar. “Si te encuentras frente a una víctima de bullying, no la dejemos sola. ¡No seas parte del problema!”, enfatizó.
Su mensaje recordó que el respeto también se demuestra al reconocer las diferencias, afrontar los desacuerdos sin agresiones y apoyar a quienes atraviesan situaciones difíciles.
CADE Escolar 2026 planteó que transformar la convivencia no depende únicamente de docentes o autoridades. Los estudiantes también pueden contribuir mediante decisiones cotidianas, actitudes empáticas y acciones que promuevan espacios seguros.
La jornada resaltó, además, la importancia de actuar con integridad y mantener la coherencia entre los valores y las acciones. Así, el liderazgo se convierte en una oportunidad para colaborar, asumir responsabilidades y trabajar por objetivos compartidos.
El mensaje final es claro: no hace falta esperar a ser adulto para comenzar a generar cambios positivos en la comunidad educativa. Escuchar, trabajar en equipo y actuar con empatía son formas de liderazgo que los estudiantes pueden poner en práctica desde este lunes.
Estas habilidades no solo mejoran la convivencia escolar, sino que también preparan a los jóvenes para los desafíos que encontrarán fuera del colegio. Por eso, la formación académica necesita complementarse con competencias que les permitan tomar decisiones, adaptarse a nuevos escenarios y desenvolverse con confianza. Al final, el éxito estudiantil va más allá de las notas: también se construye con las herramientas personales y sociales que acompañan a los jóvenes en su camino hacia el futuro.