


Una universidad virtual puede adaptarse a distintos ritmos de estudio, pero su propuesta académica requiere revisar cómo responde a las necesidades de sus estudiantes.
Elegir una universidad virtual implica analizar no solo la oferta académica, sino también el nivel de acompañamiento, la tecnología disponible y la capacidad de la institución para sostener el aprendizaje en una modalidad de educación a distancia. Una universidad virtual bien estructurada puede adaptarse mejor al ritmo del estudiante y reducir el riesgo de abandono.
Esta evaluación cobra especial importancia si se considera que, en Perú, uno de cada cinco estudiantes abandona la educación superior durante el primer año. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el 21% de los estudiantes peruanos deja sus estudios en ese periodo, frente al 13% registrado en promedio entre sus países miembros. Además, el Ministerio de Educación (Minedu) reportó una tasa de interrupción de estudios universitarios de 11,5% en 2021, de acuerdo con Andina.
En este contexto, Luciano Velazco, CEO de Dionisio Romero University (DRU), identificó cinco aspectos que conviene revisar antes de matricularse.
Una institución virtual debería monitorear el avance de sus estudiantes y detectar dificultades a tiempo. Este seguimiento permite identificar cuándo una persona necesita apoyo antes de que los problemas deriven en frustración o abandono.
La educación a distancia suele adaptarse a alumnos que estudian por las noches o fines de semana. Conviene revisar si existen canales de orientación cuando aparecen dudas. Algunas universidades incorporan asistentes de inteligencia artificial especializados por curso y disponibles todo el día.
La inteligencia artificial puede analizar cuánto tiempo dedica cada alumno al estudio, qué temas le resultan difíciles o cuándo disminuye su participación. Con esos datos, la plataforma puede recomendar contenidos para reforzar conocimientos.
La tecnología puede resolver consultas y personalizar contenidos, pero el acompañamiento humano continúa siendo necesario. Las tutorías, la retroalimentación de los profesores y el seguimiento académico ayudan a mantener la motivación.
Una carrera online también debería preparar para los retos profesionales. Además de conocimientos técnicos, considera si la institución desarrolla habilidades como resolución de problemas, trabajo colaborativo, adaptación al cambio y toma de decisiones.
Antes de elegir, evalúa qué estudiarás y cómo te acompañarán. Para Velazco, la tecnología adquiere valor cuando permite conocer al estudiante, apoyarlo oportunamente y contribuir a sus metas.
Elegir una universidad virtual no depende únicamente de la modalidad de estudio. El seguimiento académico, las herramientas disponibles y la conexión de la formación con el mundo laboral también forman parte de la experiencia académica.
En ese último punto, conocer la percepción que tienen las empresas sobre distintas instituciones puede aportar otra referencia al momento de comparar alternativas. La valoración varía según el sector, con universidades que destacan en áreas como banca, salud y tecnología.



