


Docentes emplean métodos innovadores como juegos, canciones y tecnología para motivar a los niños en la lectura y fortalecer su aprendizaje a lo largo de los años escolares.
La lectura infantil sigue siendo un desafío en Chile durante los primeros años escolares. Mientras los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) evidencian dificultades en comprensión lectora, distintas escuelas apuestan por estrategias creativas para aprender a leer, despertar el interés por los libros y fortalecer los aprendizajes de niños y niñas.
La iniciativa público-privada Por Un Chile Que Lee reconoció a 20 establecimientos, desde Coquimbo hasta Los Lagos, donde más del 70% de los estudiantes de primero básico alcanzó el nivel esperado de lectura, incluso en contextos socioeconómicos desafiantes.
En el Colegio Básico Paula Jaraquemada, Ivonne Palacios incentiva la participación con estrellas de goma eva que los alumnos pueden canjear por décimas en otras asignaturas. También promueve lecturas en voz alta para que interpreten a cantantes, poetas o periodistas.
En Colina, Scarlet Alcaide, del Colegio Santa Teresa del Carmelo, enseña las letras mediante personajes, como la pingüina Paulina para la P y la foca Francisca para la F. Por su parte, Felipe Caniulao, director de la Escuela Básica Marcos Goycoolea, organiza una fiesta de la lectura para celebrar los avances de los estudiantes y fortalecer su autoestima.
María José Cofré, del Colegio Santa Teresa de Quilicura, utiliza tabletas y televisores para que los niños escriban palabras y vean sus resultados proyectados en pantalla.
En el Colegio Chillán, Yancy Romero organiza caminatas lectoras para buscar letras en el patio y los letreros. Carolina Barrera, de la Escuela Base de El Bosque, incorpora canciones educativas de YouTube, como 'La letra C', de la profesora dominicana María Fernanda.
En Temuco, Yasna Möller, docente de la Escuela Andrés Bello, crea canciones sencillas con las letras para ayudar a sus alumnos a reconocer los sonidos de consonantes y vocales.
En la Escuela Luis Undurraga de Talagante, Jocelyn Ortega ofrece cuentos en un carrito lector y anima a los estudiantes a continuar cuando tienen dificultades. En Villa Alegre, Sergia Lucero, de la Escuela Ramón Leiva Narváez, lee historias a sus alumnos y les presta libros para compartirlos en casa.
Finalmente, Irene Díaz López, directora del Colegio Eduardo Martín Abejón de Constitución, destaca la experiencia de las profesoras que llevan entre 10 y 15 años en el establecimiento y conocen las necesidades de sus estudiantes.
Estas experiencias muestran que fomentar la lectura requiere práctica, creatividad y docentes comprometidos con el aprendizaje de cada niño. A medida que los estudiantes avanzan, también es importante desarrollar estrategias que les permitan comprender mejor los textos y retener la información. En ese sentido, Harvard comparte recomendaciones para aprovechar la lectura y aprender de manera más efectiva.



