


En una obra de construcción, la prevención no depende únicamente del uso de equipos de protección. También implica anticipar los peligros, comunicar las condiciones inseguras y evitar que la rutina lleve a bajar la guardia. Rodrigo Huari, gerente de Operaciones de Besco, señala que la seguridad es una responsabilidad que involucra a todos los niveles de una organización.
La seguridad debe comenzar antes de que se ejecute la primera tarea. Evaluar los peligros de la obra permite establecer medidas para reducirlos y organizar los trabajos de manera segura.
Esta etapa comprende la planificación de las actividades, la incorporación de criterios de prevención en la ingeniería y la definición anticipada de los equipos de protección personal (EPP) y las protecciones colectivas que serán necesarias.
Los riesgos pueden aparecer o cambiar mientras avanza una obra. Por eso, los trabajadores deben contar con mecanismos que les permitan comunicar rápidamente cualquier condición que pueda provocar un incidente.
La tecnología puede facilitar esta tarea. Besco utiliza un aplicativo que permite registrar incidencias en tiempo real y ubicarlas mediante geolocalización sobre los planos digitalizados de cada proyecto. Esto ayuda a identificar el punto exacto del problema y gestionar una respuesta.
Una tarea repetitiva puede parecer menos riesgosa por la familiaridad que genera, pero sus peligros no desaparecen. Mantener los implementos de seguridad y revisar las actividades críticas resulta necesario incluso cuando se trata de labores habituales.
La capacitación también debe ser constante. Las charlas de seguridad y salud ocupacional permiten reforzar conocimientos, mientras que la supervisión ayuda a verificar que los protocolos se cumplan durante el trabajo.
Si un trabajador considera que una tarea no puede realizarse de manera segura, debe tener la posibilidad de detenerla. Para ello, es importante contar con herramientas que permitan actuar frente a una situación de riesgo.
Una práctica implementada por Besco es la “tarjeta roja”, que permite a cualquier trabajador pausar una actividad cuando considera que su integridad podría estar comprometida. El mecanismo busca reforzar una cultura en la que la seguridad tenga prioridad frente a la presión por continuar.
La seguridad requiere el compromiso de quienes dirigen una obra y de cada persona que participa en ella. La supervisión, la capacitación, el reporte de riesgos y la aplicación de medidas preventivas deben formar parte del trabajo cotidiano.
La prevención, por tanto, no se limita a evitar un accidente puntual. Se construye con acciones sostenidas que permitan identificar y reducir los riesgos desde su origen y fortalecer una cultura de seguridad en cada proyecto.
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