"Cáncer infantil en el Perú: La lucha contra el diagnóstico tardío".

Perú registra cerca de 2.000 diagnósticos de cáncer infantil anuales, pero solo cuenta con 27 oncólogos pediátricos

20 Feb 2026 | 18:52 h

Anualmente, el Ministerio de Salud registra entre 1.800 y 2.000 diagnósticos de cáncer infantil y aproximadamente 400 decesos. Pese a que la medicina actual logra sobrevivir en más del 80% de los casos en entornos eficientes, en el Perú el éxito del tratamiento está condicionado por la ubicación geográfica, el centro médico y los recursos financieros de cada familia.

Isabel Olivo vivió esta realidad cuando su hijo enfermó de leucemia. “No estás preparada. Tienes que dejar todo, incluso a tus otros hijos, porque la prioridad es el niño enfermo”, explica. Tras vencer la enfermedad a pesar de las dificultades, ella recalca que sufrieron demoras en el tratamiento por desabastecimiento: “Nos retrasaban quimioterapias porque no llegaban medicamentos. Esta condición no puede tener tanta espera”.

El diagnóstico tardío: el principal enemigo del cáncer infantil en el Perú

La demora en la detección es, según los especialistas, el obstáculo principal. De acuerdo con Karina Pujay, del Colectivo de Cáncer Infantil Perú, las evaluaciones pueden tardar de 3 a 6 meses, llegando incluso a los 9 meses en lugares remotos. Ella es enfática: “No se muere por la enfermedad, se muere porque se llega tarde”.

Esta tardanza suele originarse en las postas y centros iniciales, señala el doctor Rolig Abad Aliaga Chávez, del Colegio Médico del Perú, quien indica que “muchos síntomas se confunden con otros males. Un mes puede cambiar el pronóstico”. Por ello, ante signos como sangrados, bultos, pupila blanca o dolores óseos constantes, se requiere una transferencia urgente.

Anualmente, entre 1.800 y 2.000 diagnósticos de cáncer infantil se registran en Perú, con aproximadamente 400 decesos, reflejando la crisis del sistema de salud.

Déficit de especialistas y abandono estatal en el cáncer infantil

El país padece una falta crítica de oncólogos pediátricos. Según Mauricio León, director de la Liga Contra el Cáncer, se requieren más de cien, pero solo existen 27, de los cuales 25 radican en Lima. ''Los restantes están en La Libertad y Arequipa. Hay muchísimos casos que están en provincia y no tienen dónde ir'', advierte el especialista. Esta carencia centralizada fuerza a las familias de regiones a viajar a la capital, asumiendo altos costos emocionales y económicos.

Incluso con cobertura en EsSalud, los gastos indirectos en transporte, comida y vivienda por meses son inevitables. Sabina Vicente, quien traslada a su hija con leucemia desde San Juan de Miraflores hasta el Callao, relata su precariedad: “Mi esposo gana S/ 1.500. No alcanza. He tenido que pedir ayuda económica para poder continuar”. Ante esta desprotección, asociaciones como Magia-Asociación brindan refugio en la capital, señalando que ''Más que un albergue, Casa Magia es un hogar temporal''.

No obstante, León subraya que esta labor compete al Estado, denunciando la falta de recursos en el organismo del SIS encargado: ''En todo estamos 'jalados', cada vez hay mayor recorte de presupuesto del FISAL, que es el organismo del SIS que ve el cáncer en el país. Hay solo S/57 por persona al año... Con eso no se hace nada''.

Finalmente, Karina Pujay, líder del colectivo, revela que la crisis ha generado llamados de atención internacionales. Específicamente, ''El ministerio de Salud de España ya envió varios reportes y denuncias, se ha comunicado con nuestro gobierno para decirles que ya no pueden recibir más a sus niños, que los deben cuidar y ser responsables por ellos''.

El diagnóstico tardío y la falta de especialistas son las principales barreras en el tratamiento del cáncer infantil, afectando a niños en provincias donde los recursos son escasos.

Carencia de insumos y equipos 

La crisis va más allá del déficit de médicos; también faltan centros de alta complejidad y tecnología para diagnósticos precisos. El Dr. Aliaga, del CMP, señala que en diversos hospitales no hay reactivos de inmunohistoquímica, estudios genéticos ni resonadores. El especialista detalla que ''sin esas pruebas, no es posible determinar pronóstico ni elegir terapias específicas'' y añade que ''incluso tratamientos innovadores como terapias celulares aún no están disponibles aquí''.

Esta situación obliga a los padres a costear de forma externa lo que el sistema público no provee. Según Isabel Olivo, “si el hospital no tiene tomógrafo, debemos pagar afuera. Hemos visto padres gastar más de S/2.000 soles en un solo examen”. Ella misma vivió la lentitud del sistema: la referencia para una complicación ocular de su hijo tardó ocho meses, logrando la cirugía en el Hospital Rebagliati tras una angustiante espera. “Lloré de impotencia porque podía perder la vista”, confiesa.

A las dificultades económicas se suma la hostilidad burocrática. Sabina Vicente denuncia que, ante la inasistencia a una cita, reciben amenazas en lugar de acompañamiento: “Nos dicen que pueden reportarnos a la Fiscalía o al Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. En vez de apoyo, sentimos presión”.

La carencia de insumos médicos y recursos financieros se agrava, obligando a familias a asumir altos costos y enfrentar presiones burocráticas en su búsqueda de atención adecuada.

Gestión pública y brechas en el sistema de salud

La sociedad civil cuestiona duramente la administración del Estado. Aunque el presupuesto para el cáncer creció —con S/600 millones extra en 2024 y superando los S/1.000 millones en 2025—, parte del dinero retorna al tesoro público por ineficiencia en el gasto. Según la dirigencia, se ha denunciado que las áreas de prevención no ejecutan los fondos asignados, lo que revela que el problema es administrativo y no solo de falta de dinero.

Ante esto, el colectivo demanda el cumplimiento total de la Ley de Cáncer Infantil, incluyendo licencias para cuidadores y el subsidio oncológico. Karina Pujay sostiene que ''hay una falta de ejecución de estas normas, una falta de voluntad política y una falta de sanciones a las entidades que no están cumpliendo con las leyes que tenemos''.

La desconexión con la realidad se hizo evidente cuando el ministro de Salud, Luis Quiroz, declaró: ''Hoy celebramos la vida'' en el marco del Día Internacional del Cáncer Infantil. Por el contrario, Sabina relata la cercanía de la muerte al ver a un niño con síndrome de Down y leucemia en estado crítico en el hospital Sabogal: ''Ya se convertirá en un angelito más en el cielo''.

Finalmente, las familias y especialistas coinciden en que el cáncer infantil en Perú evidencia fallas estructurales que requieren descentralización e inversión. El pedido de los padres es puntual: “No pedimos lujos. Pedimos que haya medicina y tratamiento a tiempo para que nuestros hijos no mueran esperando”.

Tanto especialistas como organizaciones coinciden en un punto fundamental: mientras no se garantice una inversión continua, la descentralización de los servicios y la preparación de nuevos expertos, el cáncer infantil en el Perú no será únicamente un reto médico, sino el reflejo de las profundas deficiencias estructurales que padece el sistema de salud.

La gestión pública enfrenta críticas por la falta de inversión y ejecución de recursos destinados al cáncer infantil.

Fuente: Daniela Orellana y La República

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