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07 Sep 2026 | 09:00 h
A pesar de los desafíos iniciales, el sufragio universal se consolidó con la Constitución de 1979, permitiendo a más mujeres participar activamente en la vida pública y económica del país.
Cada 7 de setiembre, recordar el voto femenino en el Perú permite valorar una de las conquistas más importantes de la democracia nacional. Esta efeméride resume décadas de lucha por el derecho al voto de las mujeres y ayuda a entender cómo el sufragio femenino transformó la participación ciudadana en el país.
La conquista del sufragio femenino fue el fruto de casi un siglo de perseverancia frente a la resistencia conservadora. En 1911, María Jesús Alvarado (1878-1971) marcó un precedente histórico al plantear formalmente por primera vez la urgencia de conceder igualdad de derechos civiles y políticos a la mujer peruana. Años después, en 1924, Zoila Aurora Cáceres (1872-1958) dio un nuevo impulso a la causa fundando la organización Feminismo Peruano.
A ellas se unió con firmeza la célebre educadora y periodista Elvira García y García, articulando una demanda que pronto se volvió imparable.
El punto de quiebre institucional llegó el 7 de setiembre de 1955, fecha en que el presidente Manuel Odría promulgó la Ley Nº 12391. Esta norma modificó la Constitución Política de 1933 para reconocer el derecho al voto femenino, aunque mantuvo filtros restrictivos: solo aplicaba a mujeres mayores de edad que supieran leer y escribir, y a casadas mayores de 18 años.
Aun con limitaciones, el impacto transformó las urnas. El 17 de junio de 1956, las peruanas acudieron a votar por primera vez y compitieron por cargos de representación popular: de 30 candidatas que se presentaron al Congreso, resultaron electas 1 senadora y 8 diputadas.
Pese al paso dado a mediados del siglo XX, Perú se ubicó tristemente como el penúltimo país de Latinoamérica en conceder el voto a las mujeres, dejando fuera a miles de ciudadanas analfabetas.
El verdadero sufragio universal, libre de cualquier condicionamiento, se consolidó décadas más tarde con la Constitución Política de 1979. Por eso, este homenaje anual resalta la memoria de quienes abrieron las urnas para todas.
El derecho al voto abrió una puerta fundamental para la participación de las mujeres en la vida pública. Desde entonces, los avances continúan: actualmente, cada vez más peruanas participan en el sistema de pensiones y construyen una mayor autonomía económica para su futuro.