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23 Sep 2026 | 10:53 h
En el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas, especialistas e instituciones alertan cómo opera este delito en espacios físicos y digitales.
Cada 23 de septiembre, la trata de personas vuelve a ponerse en el centro del debate público por el impacto que tiene en mujeres, niñas, niños y adolescentes. En el marco del Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas, especialistas advierten que este delito puede comenzar con engaños, falsas ofertas o abuso de vulnerabilidad, tanto en espacios físicos como en entornos digitales.
En el Perú, esta fecha tiene además un significado especial: se conmemora el Día Nacional contra la Trata de Personas, establecido mediante la Ley N.° 29918 para promover la prevención y sanción de este delito, así como la protección y asistencia de las víctimas.
La trata de personas implica captar, trasladar, acoger o recibir a alguien mediante amenazas, engaños, fraude, coacción o abuso de una situación de vulnerabilidad con fines de explotación. Por ello, no siempre comienza con violencia evidente, también puede surgir a partir de una propuesta que parece una oportunidad.
La explotación sexual es una de sus expresiones, pero no es la única. También puede existir explotación laboral, trabajos o servicios forzados, mendicidad y otras formas de sometimiento. En Perú, el Ministerio del Interior ha desarrollado campañas de prevención para alertar sobre estas distintas modalidades y reforzar la importancia de identificar situaciones de riesgo.
El entorno digital ha abierto nuevos espacios para el contacto entre víctimas y tratantes. Las redes sociales, aplicaciones de mensajería y plataformas digitales pueden utilizarse para establecer vínculos, ofrecer supuestas oportunidades o generar confianza antes de ejercer algún tipo de control.
Este año, la ONU coloca el tema bajo el lema Atrapados detrás de la estafa, con énfasis en una modalidad que viene creciendo: personas víctimas de trata son obligadas a participar en actividades de criminalidad forzada, como operaciones de estafa en línea. Esto demuestra que las formas de explotación pueden adaptarse a los cambios tecnológicos y dificultar todavía más su identificación.
En ese contexto, una oferta laboral demasiado atractiva, el traslado a otra ciudad sin información clara o una persona que intenta controlar documentos, movimientos o comunicaciones pueden convertirse en señales que requieren atención.
El 23 de septiembre fue establecido oficialmente como el Día Nacional contra la Trata de Personas en Perú. La fecha busca involucrar al Estado, al sector privado y a la ciudadanía en acciones de prevención, sanción y protección de las víctimas.
La prevención no depende únicamente de las autoridades. También requiere que familias, docentes, comunidades y ciudadanos sepan reconocer posibles señales de alerta y conozcan dónde pedir orientación. La Defensoría del Pueblo señala entre los canales disponibles la Línea 1818 del Mininter, la Línea 100, el Chat 100, la Línea 113 opción 5 y las comisarías, Centros de Emergencia Mujer y fiscalías.
Hablar de trata de personas permite poner atención sobre sus distintas formas y recordar que la protección de la dignidad y la libertad requiere respuestas oportunas. Identificar una situación de riesgo puede ser el primer paso para evitar que una promesa termine convirtiéndose en una forma de explotación.
Prestar atención a estas situaciones es solo una parte de la prevención. También resulta necesario conocer cómo actúan las instituciones cuando se presenta una denuncia y qué medidas se adoptan para proteger a quienes se encuentran en riesgo.
En el Perú, las cifras del sistema de justicia muestran parte de esa respuesta: entre 2025 y junio de 2026 se dictaron 218 condenas y 332 prisiones preventivas por delitos vinculados a la trata de personas.