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01 Oct 2026 | 16:54 h
Las mujeres cafetaleras de Chungui, agrupadas en una organización de 33 productoras, obtuvieron una certificación clave para fortalecer la comercialización de su café tostado y molido.
Detrás de cada taza de café hay historias de lucha, madrugadas y, sobre todo, comunidades que deciden transformar su futuro. En Ayacucho, un grupo de mujeres cafetaleras acaba de dar un paso gigante que las acerca directamente a las grandes ligas del mercado nacional. ¡Entérate de cómo lo lograron!
La Asociación de Mujeres Emprendedoras de Moyabamba, asentada en el distrito ayacuchano de Chungui, dio un salto enorme al obtener el certificado de Principios Generales de Higiene. Este documento, emitido por la Dirección Regional de Salud de Ayacucho, valida de manera oficial que todas sus operaciones de procesamiento de alimentos cumplen a cabalidad con las exigencias de salubridad.
Actualmente, esta organización está conformada por 33 socias que se dedican con pasión a comercializar su propio café tostado y molido bajo la marca Mayunmarka.
Alcanzar esta meta no fue cuestión de suerte, sino de un sólido trabajo articulado. La Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), a través de su iniciativa de Asociatividad, brindó un acompañamiento técnico constante en cada etapa del proceso.
Asimismo, para que las emprendedoras pudieran desarrollar sus habilidades de transformación, Devida implementó un módulo especializado de procesamiento de café. Gracias a este apoyo, hoy tienen la capacidad de elaborar productos de alta calidad y participar en diversos eventos comerciales tanto a nivel regional como nacional.
Mantener el estándar alcanzado requiere disciplina y compromiso continuo. Para conservar estas buenas prácticas de higiene, la asociación implementará rigurosamente el Manual de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) y el Programa de Higiene y Saneamiento (PHS).
Desde Devida detallaron que estos instrumentos son fundamentales, ya que establecen los procedimientos para cuidar cada fase de la producción. Este hito no solo mejora las capacidades comerciales de la cooperativa, sino que consolida con firmeza las cadenas productivas lícitas, generando un impacto positivo y oportunidades económicas para las familias del Vraem.
Con este avance, las mujeres de Moyabamba fortalecen su capacidad para llevar su café a nuevos espacios comerciales y seguir generando ingresos para sus familias.
Este caso se suma a otras iniciativas que buscan ampliar las oportunidades económicas para las mujeres en el sur del país. En Cusco, por ejemplo, más de 200 mujeres vienen impulsando sus propios emprendimientos y fortaleciendo su autonomía económica a través de distintas actividades productivas.