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30 Oct 2026 | 12:09 h
El cuidado en el hogar, aunque esencial, no siempre se reconoce como trabajo en el Perú. Investigaciones revelan que más del 70% de este esfuerzo recae en las mujeres, quienes dedican largas horas a tareas no remuneradas.
El trabajo de cuidados en Perú incluye cocinar, limpiar, acompañar a una persona mayor o atender a niñas y niños, actividades indispensables en los hogares que demandan tiempo y esfuerzo. Aunque sostienen la vida cotidiana, estas tareas muchas veces no se reconocen como trabajo remunerado ni reciben suficiente respaldo de los servicios públicos de cuidado.
El estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ¿Quién cuida en el Perú? Evidencia sobre uso del tiempo, trabajo de cuidados y desigualdades de género a partir de la ENUT 2024, estima que estas labores representaron entre el 21,7% y el 25,4% del Producto Bruto Interno (PBI) de 2024. El rango depende del método de cálculo. Más del 70% de ese valor corresponde a las mujeres.
En hogares con menores de 3 años, ellas dedican 6 horas y 6 minutos diarios al cuidado no remunerado, frente a 2 horas y 12 minutos de los hombres. Tras la llegada de un hijo, la jornada remunerada femenina baja a 6 horas y 37 minutos, mientras que la masculina llega a 9 horas y 12 minutos.
El informe Los cuidados en el Perú: mapa de la oferta pública y perfil de las personas que cuidan identificó doce programas estatales, gestionados por entidades como los ministerios de Educación, de la Mujer, de Desarrollo e Inclusión Social y de Trabajo, además de EsSalud y la ONP. También advierte problemas de coordinación.
La atención se concentra en la primera infancia, con 218.942 personas beneficiarias. En cambio, los servicios llegan a 1.501 adultos mayores y 479 personas con discapacidad, pese al envejecimiento poblacional. Entre quienes tienen 70 años o más, el 72,8% realiza labores domésticas o de cuidado: 75,9% de las mujeres y 69% de los hombres.
El estudio calcula que 29.826 personas cuidadoras participan en los programas analizados. El 58% pertenece a los Programas No Escolarizados de Educación Inicial (Pronoei), el 31% son madres cuidadoras de Cuna Más y el 6% auxiliares de EduCuna. El resto atiende a adultos mayores y personas con discapacidad. En algunas modalidades comunitarias, señala el informe, se confunden voluntariado y empleo formal, con riesgos laborales y escaso reconocimiento.
Como respuesta, plantea ampliar los servicios para adultos mayores y personas con discapacidad, fortalecer la atención a la primera infancia y mejorar las condiciones laborales mediante capacitación, certificación y protección social. También propone coordinar las instituciones y fortalecer las estadísticas con enfoque de género.
Reducir estas desigualdades implica reconocer el valor del trabajo de cuidados y ofrecer mejores condiciones a quienes lo realizan. En ese camino, la formación y la profesionalización también cumplen un papel importante, especialmente para las mujeres que encuentran en estas labores una oportunidad de generar ingresos. Por ello, el MIMP impulsa acciones para fortalecer sus capacidades y promover su independencia económica.