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04 Nov 2026 | 15:55 h
La escuela debe ser un espacio seguro para el aprendizaje, pero el acoso y la violencia persisten en el entorno físico y digital. La comunidad educativa debe comprometerse a crear ambientes protectores.
La escuela debería ser un espacio donde niños y adolescentes puedan aprender, relacionarse y desarrollarse sin temor a sufrir agresiones. Sin embargo, el acoso y otras manifestaciones de violencia continúan afectando a estudiantes dentro y fuera de las aulas. Esta problemática también se extiende al entorno digital, donde las agresiones pueden continuar incluso cuando termina la jornada escolar. Frente a este escenario, construir espacios seguros requiere el compromiso de toda la comunidad educativa.
Los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) establecieron el primer jueves de noviembre como el Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela, incluido el Ciberacoso. La fecha busca visibilizar las distintas formas de agresión que afectan a niños y adolescentes, además de recordar que estas vulneran sus derechos a la educación, la salud y el bienestar.
En 2026, la jornada se conmemora este 5 de noviembre bajo el lema "Cada estudiante, a salvo y con bienestar: de la promesa a la práctica". La propuesta destaca la necesidad de transformar los compromisos internacionales en acciones concretas que fortalezcan la salud mental, el acompañamiento socioemocional, la inclusión y la seguridad digital. También plantea involucrar a docentes, familias, autoridades y al sector tecnológico en esta tarea.
La situación también preocupa en el país. Entre enero y agosto de 2026, el Ministerio de Educación (Minedu) recibió 11.805 reportes de presunta violencia escolar mediante la plataforma SíseVe. De esta cifra, 5.187 correspondieron a agresiones físicas, 4.559 a violencia psicológica y 2.059 a violencia sexual. Lima Metropolitana concentró 4.072 registros, la cifra más alta a nivel nacional.
A este panorama se suman los resultados de PISA 2025, publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Según el organismo, el 24% de los estudiantes peruanos de 15 años manifestó haber sufrido bullying varias veces al mes o con mayor frecuencia. Este porcentaje supera el promedio de 20% registrado entre los países miembros.
Frente a estas cifras, establecer normas y sanciones no es suficiente. La prevención también requiere docentes preparados para identificar situaciones de riesgo, estudiantes capaces de expresar sus emociones y familias que mantengan una comunicación constante con los colegios.
Asimismo, el ciberacoso necesita especial atención, pues los mensajes ofensivos, las amenazas y la difusión de contenido perjudicial pueden extenderse mediante redes sociales y otras plataformas digitales. Por ello, promover un uso responsable de la tecnología y enseñar a reconocer estas conductas también forma parte de la convivencia escolar.
En esa línea, la UNESCO plantea involucrar a toda la comunidad educativa para construir entornos seguros e inclusivos. En Perú, cualquier persona que conozca un presunto caso de violencia física, psicológica o sexual contra estudiantes puede presentar un reporte confidencial en SíseVe, plataforma del Minedu que permite registrar estos hechos y realizar seguimiento a su atención.
La prevención también implica dar información y orientación a los estudiantes para que puedan identificar situaciones de riesgo y actuar frente a ellas. Con ese propósito, en Nuevo Chimbote se realizó una jornada educativa en la que 150 escolares recibieron charlas sobre la prevención de la violencia y la importancia de construir relaciones saludables.