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18 Sep 2026 | 15:40 h
La violencia escolar vuelve a poner en alerta a las familias y refuerza la importancia de detectar señales tempranas y buscar apoyo profesional.
Frente a estos casos, especialistas del Minsa recuerdan que detectar a tiempo la violencia escolar permite activar apoyo emocional, orientación profesional y medidas de protección para niños y adolescentes expuestos a acoso escolar o situaciones de bullying.
La importancia de esta atención queda en evidencia ante situaciones que pueden afectar tanto la seguridad como el bienestar emocional de los estudiantes. Uno de los casos que ha generado preocupación en Lima involucra a un alumno de un colegio naval, cuya familia presentó una denuncia tras un presunto hecho ocurrido durante el traslado de un equipo escolar.
La investigación se inició tras una denuncia por presunta agresión sexual contra un escolar de 16 años del Liceo Naval Almirante Guise, ubicado en San Borja. Los hechos habrían ocurrido el martes 15 de septiembre a bordo de un bus que trasladaba al equipo de futsal desde Surco, tras culminar un campeonato interliceos.
El afectado cursa el cuarto año de secundaria y, junto a sus familiares, acudió a la comisaría local para presentar la denuncia. Al día siguiente, la Policía Nacional del Perú (PNP) intervino a un grupo de alumnos dentro del colegio. Aunque inicialmente se habló de ocho retenidos, la Séptima Fiscalía de Familia de Lima Centro confirmó posteriormente que fueron 10 los estudiantes de quinto de secundaria involucrados.
El fiscal provincial Mariano de la Torre Hernández asumió el caso y ordenó diligencias rápidas, la toma de testimonios y que la presunta víctima declare mediante cámara Gesell, con el objetivo de evitar una posible revictimización. Las pesquisas buscan esclarecer la ruta, el rol de los adultos a cargo y el nivel de participación de cada menor.
Frente a situaciones de violencia, el Ministerio de Salud (Minsa) recordó que los padres y cuidadores pueden recurrir a orientación profesional. La psiquiatra Sandra Orihuela Fernández, especialista del Hospital Nacional Dos de Mayo, señaló que es importante prestar atención a cambios repentinos de comportamiento, aislamiento, tristeza, rechazo al colegio o molestias físicas sin una causa médica aparente, como dolores frecuentes de cabeza o estómago.
La especialista recomendó escuchar a los menores sin juzgarlos ni minimizar lo que expresan con frases como “son cosas de niños”. Por el contrario, sugirió transmitirles que cuentan con respaldo y que pueden hablar sobre aquello que les preocupa.
Si una familia necesita orientación profesional, el Minsa cuenta con la Línea 113 Salud, opción cinco, que brinda atención gratuita durante las 24 horas. También es posible acudir al establecimiento de salud más cercano o solicitar apoyo especializado en los Centros de Salud Mental Comunitaria (CSMC).
Buscar ayuda ante una señal de alerta puede ser un primer paso para proteger al menor y acompañarlo durante una situación difícil. Mantener una comunicación cercana y generar espacios seguros en casa también permite que los niños y adolescentes sepan que no tienen que enfrentar solos aquello que les preocupa.
El acompañamiento no termina cuando se identifica un problema. Para los menores, saber que pueden hablar en casa sin temor a ser juzgados puede marcar una diferencia frente a situaciones de violencia o acoso. La escucha y la atención de los adultos son parte fundamental de esa protección.
En ese proceso, también resulta útil reconocer las primeras señales de bullying y saber cómo responder ante ellas. Con información y una comunicación cercana, las familias pueden estar mejor preparadas para acompañar a sus hijos cuando algo no marcha bien.