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01 Oct 2026 | 14:34 h
La no violencia implica buscar cambios sin violencia física, a través de la protesta y la cooperación. Su práctica fomenta el diálogo y la empatía, contribuyendo a construir sociedades más pacíficas.
Cada 2 de octubre se conmemora el Día Internacional de la No Violencia, una fecha que busca promover una cultura basada en el diálogo, la tolerancia y la resolución pacífica de los conflictos. La jornada también recuerda el legado de Mahatma Gandhi, líder de la independencia de India y referente mundial de la defensa de métodos no violentos.
La fecha fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la resolución A/RES/61/271, aprobada el 15 de junio de 2007. Se eligió el 2 de octubre porque coincide con el nacimiento de Gandhi, cuya trayectoria estuvo vinculada con la resistencia no violenta.
La resolución plantea que esta jornada debe contribuir a difundir el principio de la no violencia mediante la educación y la sensibilización pública. Además, destaca su importancia para promover sociedades basadas en la paz, la tolerancia y la comprensión.
La iniciativa fue presentada por India y contó con 140 países copatrocinadores. Durante su presentación, el entonces ministro de Estado de Relaciones Exteriores de India, Anand Sharma, destacó el reconocimiento internacional de Gandhi y la vigencia de sus ideas.
Gandhi defendió una forma de lucha política basada en métodos que rechazaban la violencia física. Su liderazgo fue importante durante el proceso que condujo a la independencia de India frente al dominio británico.
Uno de los episodios más conocidos fue la Marcha de la Sal de 1930, una protesta contra las leyes británicas que movilizó a miles de personas mediante la desobediencia civil. Su pensamiento sostenía que utilizar la violencia para construir una sociedad pacífica resultaba contradictorio.
Con el tiempo, sus ideas influyeron en movimientos que defendieron derechos civiles, justicia social y cambios políticos mediante estrategias no violentas.
La no violencia no implica permanecer pasivo ante un conflicto o aceptar una injusticia. Consiste en buscar cambios sin recurrir a la violencia física. El investigador Gene Sharp señaló que esta estrategia permite enfrentar conflictos y ejercer poder político sin utilizar métodos violentos.
Entre sus principales formas de acción están la protesta y persuasión, como marchas y manifestaciones; la no cooperación, que supone retirar determinados apoyos; y la intervención no violenta, que puede incluir bloqueos u ocupaciones.
Este enfoque parte de que el poder también depende del consentimiento y la cooperación de la población. Por ello, retirar ese respaldo mediante acciones organizadas y pacíficas puede convertirse en una herramienta de transformación.
La conmemoración del 2 de octubre invita así a reflexionar sobre el diálogo, la dignidad, la empatía y la búsqueda de soluciones pacíficas frente a los conflictos y las injusticias.
Aplicar estos principios también implica prevenir y atender las distintas formas de violencia que afectan a las comunidades. En el Perú, se han impulsado acciones para fortalecer la protección y promover entornos más seguros, especialmente en zonas donde existen mayores riesgos. Un ejemplo de ello son las intervenciones desarrolladas en 46 comunidades del país, orientadas a reforzar la prevención y respuesta frente a la violencia.