Bienestar infantil
Educación y empleabilidad
Protección contra la violencia
Pueblos indígenas

12 Ago 2026 | 06:39 h
Preservar las lenguas y saberes indígenas del Perú fortalece la diversidad cultural, la sostenibilidad y la seguridad alimentaria del país.
El pasado 9 de agosto, en el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (Ceplan) advirtió sobre la necesidad de preservar las lenguas y saberes indígenas del Perú. El análisis destaca que la pérdida de lenguas originarias y de saberes ancestrales no solo afecta la diversidad cultural, sino también la sostenibilidad y la seguridad alimentaria del país.
El idioma representa la arquitectura mental con la que una comunidad entiende su entorno. Lamentablemente, de las 48 lenguas originarias vigentes en el país, 21 —el 44%— están en peligro de extinción. La situación es alarmante: entre 2015 y 2025, los hablantes de otras lenguas nativas cayeron de 291.000 a 177.000 personas, mientras que la participación de niños y adolescentes hablantes de quechua y aimara disminuyó del 17,49% al 9,79%.
La ONU advierte que hasta el 90% de las lenguas indígenas del planeta podría desaparecer para el 2100. Sin embargo, no todo está perdido: el acceso a internet en estas poblaciones saltó del 11,5% en 2012 al 62,1% en 2025, lo que abre una increíble ventana de oportunidad digital para crear contenidos educativos y rescatar estos idiomas junto a las nuevas generaciones.
Cuando una lengua se extingue, también se pierden siglos de innovación botánica y agrícola acumulada. En el Perú existen más de 2.000 comunidades nativas que aplican activamente sus conocimientos tradicionales para la vida diaria: Dos mil 15 las usan en la agricultura, 1.504 en la pesca, 1.423 en la caza y 687 en el manejo de bosques.
Estas técnicas no solo ayudan a adaptarnos al cambio climático y proteger la biodiversidad, sino que impulsan las economías locales a través de la gastronomía, las medicinas naturales y el turismo sostenible. Unir esta inteligencia colectiva con la ciencia moderna es clave para resolver los retos del hambre y el cuidado ambiental.
La diversidad indígena de nuestro país abarca a más de 3.4 millones de personas distribuidas en 9,289 localidades, viviendo principalmente en los Andes (más de 2.4 millones), la Amazonía y la Costa. A pesar de su enorme valor biocultural, las brechas de acceso a educación, salud e infraestructura siguen afectando su bienestar.
El análisis de Ceplan enfatiza la necesidad de acortar estas desigualdades mediante la participación comunitaria, la consulta previa y el respeto a sus derechos territoriales. Promover un verdadero diálogo intercultural no solo salvaguarda el pasado, sino que nos da las herramientas colectivas para construir un Perú más justo, equitativo y preparado para el futuro.
En ese camino, preservar los saberes indígenas también significa encontrar nuevas formas de mantenerlos vivos y acercarlos a las nuevas generaciones. Un ejemplo concreto es el esfuerzo por recuperar la lengua taushiro, una de las lenguas amazónicas en mayor riesgo, a través de una publicación que reúne conocimientos, historia y memoria de este pueblo.