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Pueblos indígenas

10 Jul 2026 | 12:05 h
Proteger la Amazonía se ha convertido en una exigencia urgente de las comunidades indígenas frente al avance de mafias y la débil presencia del Estado. La crisis del bosque peruano reabre el debate sobre una ley clave para resguardar territorios y defensores ambientales.
El corazón de nuestra Amazonía libra una batalla silenciosa pero feroz contra economías destructivas que avanzan sin freno. En los últimos años, la falta de una presencia estatal sólida ha dejado grandes extensiones de bosque a merced de actividades delictivas como el narcotráfico y la minería ilegal, por lo que proteger la Amazonía se ha vuelto una demanda urgente para las comunidades indígenas y los defensores ambientales. Ante este panorama, quienes viven y custodian estos territorios han decidido alzar la voz y exigir cambios profundos para frenar la devastación del ecosistema.

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Diversas organizaciones emblemáticas, entre ellas la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) y la Central de Comunidades Nativas de la Selva Central (Ceconsec), junto con miembros de la Seguridad Indígena Amazónica (SIA), realizaron una contundente movilización frente a la sede del Parlamento. ¿El motivo? Proteger la Amazonía y exigir que no se deje en el olvido una normativa crucial para la supervivencia de sus territorios ancestrales.
Los líderes locales recalcan que no están pidiendo favores políticos: quieren el respaldo formal del Estado para las tareas de autodefensa y vigilancia que ya ejecutan de manera comunitaria. Sostienen que, al no contar con un marco jurídico que los ampare, quedan en una situación de extrema vulnerabilidad frente a organizaciones criminales fuertemente armadas que operan al margen de la ley.
La indignación de los representantes indígenas creció tras las extensas jornadas parlamentarias de finales de junio. A pesar de haber sido invitados a las instalaciones del Congreso y de esperar hasta altas horas de la noche, el Pleno cerró su periodo legislativo regular sin poner a debate el Proyecto de Ley N.° 2062/2021-CR. Esta iniciativa propone, precisamente, otorgar reconocimiento legal a la SIA y a otros comités de autodefensa amazónicos.
La propuesta técnica sobre la ley para proteger la Amazonía ya cuenta con un dictamen favorable y un texto consensuado, por lo que los dirigentes afirman que las constantes postergaciones responden más a una falta de voluntad política que a trabas administrativas. Ahora, la Comisión Permanente tiene hasta el 15 de julio para evaluar la agenda pendiente antes del receso total, aunque las comunidades ven con escepticismo que se priorice su debate debido a la enorme cantidad de proyectos de otras bancadas.
El tiempo juega en contra de los defensores ambientales. Si la Comisión Permanente no sesiona para discutir y aprobar la ley para proteger la Amazonía antes de la fecha límite, el proyecto corre el riesgo de ser archivado definitivamente. Esto significaría que todo el esfuerzo de coordinación, diálogo y formulación técnica se perdería, lo que obligaría a las organizaciones a iniciar el trámite legislativo desde la primera etapa en la siguiente legislatura.
Este escenario se torna aún más complejo debido a la futura transición del Parlamento peruano hacia un sistema bicameral, lo que añadirá más filtros y pasos burocráticos a la aprobación de cualquier ley. Ante esta encrucijada, Aidesep y las demás federaciones han declarado que se mantendrán en un estado de alerta y vigilancia permanente. De sufrir un revés, adelantaron que insistirán ante las nuevas cámaras para asegurar la autonomía, resguardar la vida de sus habitantes y blindar la Amazonía contra la devastación ambiental.
Mientras las comunidades amazónicas buscan mayor protección para sus territorios, otras voces indígenas también impulsan cambios desde distintos espacios de decisión. La defensa de los bosques, el agua y los derechos colectivos forma parte de una misma agenda que busca fortalecer la participación de los pueblos originarios y garantizar la protección de los recursos naturales para las próximas generaciones.