


En una entrevista laboral, los reclutadores valoran tanto la competencia técnica como la actitud del postulante. Según un estudio de Bumeran, la sinceridad y la iniciativa son esenciales durante la selección.
Una entrevista laboral puede presentar preguntas que ponen en aprietos incluso a quienes tienen experiencia profesional. No siempre es sencillo encontrar las palabras adecuadas cuando se desconoce una respuesta o no se ha realizado determinada tarea, pero ese momento también forma parte de la evaluación en un proceso de selección.
Tener conocimientos técnicos no es el único requisito para conseguir una vacante. Los especialistas en selección también observan la actitud de las personas y la manera en que presentan su experiencia. Así lo evidencia el estudio Red & Green Flags de Bumeran, que identifica los comportamientos que generan confianza o desconfianza durante una contratación.
Entre los aspectos mejor valorados aparece la capacidad de mantener una misma versión sobre la trayectoria profesional a lo largo de las entrevistas, con un 56% de las menciones. También destaca la iniciativa de averiguar previamente a qué se dedica la empresa y plantear consultas sobre ella, una conducta respaldada por el 50% de los especialistas.
Asimismo, el 44% reconoce el valor de mostrar interés por la posición disponible y desenvolverse con profesionalismo durante las conversaciones con el equipo de selección.
No tener todas las respuestas no significa que una persona deba quedar descartada. De hecho, el 50% de los profesionales de Recursos Humanos encuestados considera favorable que un candidato manifieste que todavía necesita aprender a realizar ciertas tareas.
Esta postura permite diferenciar entre quienes reconocen sus capacidades actuales y quienes intentan aparentar una preparación que no tienen. En una entrevista, responder con transparencia puede resultar más conveniente que ofrecer información falsa para impresionar al entrevistador.
La disposición para asumir responsabilidades y tomar la iniciativa también influye en la evaluación. Estos comportamientos fueron mencionados por el 38% de los especialistas, mientras que presentar situaciones concretas que respalden la experiencia y demostrar habilidades interpersonales alcanzaron un 31% cada uno.
El informe señala que el 59% de los reclutadores desconfía de quienes modifican o inventan información sobre sus empleos anteriores.
La falta de respeto tampoco pasa inadvertida; el 47% la considera una conducta preocupante. A esto se suma exagerar las propias competencias, señalado por el 41% de los encuestados, y ocultar las verdaderas razones por las que se abandonó un puesto anterior, con un 35%.
Por ello, preparar una entrevista no consiste en construir un personaje perfecto, sino en presentar la experiencia con claridad, reconocer lo que falta aprender y demostrar interés por seguir creciendo profesionalmente.
Al final, una buena candidatura no depende de aparentar que se tienen todas las respuestas, sino de saber desenvolverse con naturalidad durante la selección. Para quienes buscan comunicar mejor sus experiencias laborales, el método STAR ofrece una forma práctica de responder preguntas y destacar tus habilidades.



