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22 Sep 2026 | 17:44 h
El Fenómeno El Niño eleva el riesgo de inundaciones y lluvias intensas que podrían afectar la educación, la salud y el acceso a servicios básicos de miles de menores en el país.
La infancia peruana enfrenta una amenaza inminente ante la magnitud extraordinaria del Fenómeno El Niño, que podría agravar el impacto de las lluvias intensas, las inundaciones y la interrupción de servicios básicos en distintas regiones del país.
El impacto del fenómeno climático no golpea a todos por igual. Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED), uno de cada tres menores en el Perú vive en zonas de riesgo alto o muy alto frente a inundaciones y lluvias intensas.
La situación se vuelve crítica al descubrir que regiones como La Libertad, Lima, Piura, Lambayeque e Ica concentran al 62% de esta población infantil expuesta. Esto significa que miles de familias podrían ver interrumpido su acceso a servicios básicos, salud y educación en cuestión de horas.
La infraestructura educativa es uno de los frentes más golpeados. Más de trece mil escuelas se encuentran en zonas de alto riesgo, lo que pone en peligro la continuidad de las clases y el derecho al aprendizaje. Para miles de niños, la escuela no solo significa libros y lecciones, sino también un espacio seguro de protección y alimentación.
Desde UNICEF advierten sobre la importancia de evitar que estos recintos sean usados como albergues y buscar alternativas que garanticen que los estudiantes no pierdan el año escolar.
Las emergencias no solo destruyen carreteras, sino que paralizan la atención médica esencial. Cerca de 2 mil establecimientos de salud públicos están en la mira del peligro, amenazando controles de crecimiento, vacunaciones y la atención a gestantes. Además, el riesgo de enfermedades como el dengue y las infecciones diarreicas aumenta tras las inundaciones.
Proteger a la primera infancia y asegurar suministros de agua potable se convierte en una prioridad absoluta para evitar crisis mayores antes de que comiencen las lluvias.
Ante este panorama, proteger a la infancia requiere anticiparse a los efectos de las lluvias y fortalecer los servicios que garantizan su bienestar, desde la salud hasta la educación. Los riesgos para las escuelas ya han quedado expuestos en episodios anteriores vinculados al Fenómeno El Niño, cuando miles de centros educativos fueron identificados como vulnerables frente a posibles inundaciones.