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27 Oct 2026 | 17:44 h
La economía peruana muestra un crecimiento dinámico, con un incremento del empleo formal del 5,7% en 2026, superando el promedio de la última década. Este avance genera más de 240.000 nuevos puestos de trabajo.
La economía peruana atraviesa un periodo de mayor dinamismo, con avances en el empleo formal y un consumo familiar que destaca frente a otros países de la región. Sin embargo, este escenario también enfrenta factores que podrían cambiar las perspectivas para los próximos meses.
El empleo formal privado creció 5,7% entre enero y agosto de 2026, en comparación con el mismo periodo del año anterior, según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). En los últimos 12 meses, se generaron más de 240.000 nuevos puestos de trabajo, cifra que duplica el promedio anual de 114.000 empleos registrado durante la última década.
En Lima Metropolitana, la ocupación aumentó 6% en el tercer trimestre y el desempleo descendió a 4,4%, su nivel más bajo desde que existen registros comparables, en 2001.
Uno de los motores de estos resultados es la inversión privada, que creció 15,5% durante el primer semestre. El Instituto Peruano de Economía (IPE) estima que mantendría un ritmo similar al cierre de 2026.
El mayor dinamismo laboral también favorece las compras de las familias. Según el BCRP, los créditos de consumo aumentaron 12,7% hasta agosto y acumularon 16 meses consecutivos de crecimiento.
Los préstamos personales avanzaron 17,8%, mientras que los saldos de tarjetas de crédito subieron 9,6%. Además, la morosidad bancaria bajó de 3,1% a 2,5% en el último año.
Sin embargo, el encarecimiento de los combustibles comienza a presionar el presupuesto familiar. En septiembre, la inflación de Lima Metropolitana llegó a 4,6%, su nivel más alto desde 2023. Esta situación podría reducir la capacidad de compra, especialmente entre los hogares con menores ingresos.
El Fenómeno El Niño costero representa uno de los principales riesgos para 2027, pues podría afectar la producción y elevar los precios de los alimentos. En 2023, durante un escenario marcado también por el ciclón Yaku y la conflictividad social, el consumo privado apenas creció 0,1%.
El impacto sería especialmente preocupante para el sector agropecuario, que concentró el 22% del empleo nacional en 2025. Una menor actividad agrícola, sumada al aumento del costo de vida, podría dificultar la reducción de la pobreza.
El IPE proyecta que el consumo crecería 3,5% en 2027, aunque tendría una moderación al inicio del año. Las transferencias económicas focalizadas podrían aliviar temporalmente a las familias vulnerables, pero la recuperación sostenible dependerá de la inversión privada y de la generación de empleos de calidad.
Aunque el empleo muestra señales positivas, los efectos de El Niño podrían agravar las dificultades económicas de las familias más vulnerables, especialmente por el encarecimiento de los alimentos. Además, las lluvias intensas y las inundaciones representan un peligro para la infancia. Uno de cada tres menores en Perú está expuesto a los riesgos de este fenómeno, que podrían afectar su salud, educación y seguridad.