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29 Sep 2026 | 15:18 h
La anemia infantil en Lima ya afecta al 35% de la infancia entre 6 y 35 meses, mientras la desnutrición crónica subió de 4,3% a 5,3% en menores de cinco años. Expertos instan a los candidatos políticos a presentar planes concretos para enfrentar esta crisis alimentaria.
La anemia infantil en Lima ya no puede leerse solo como una estadística: detrás de cada cifra hay niños, familias y oportunidades que se deterioran. En medio del debate público, la crisis alimentaria y la desnutrición crónica exigen respuestas concretas para proteger la nutrición infantil en la capital.
Los datos recientes de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2025 revelan un panorama preocupante que no podemos ignorar. El 35% de los niños entre 6 y 35 meses en Lima Metropolitana padece anemia, superando el 32,9% registrado el año previo.
Además, la desnutrición crónica en menores de cinco años escaló del 4,3% al 5,3%. Frente a las próximas elecciones municipales, expertos como la nutricionista Jessica Huamán exigen que los candidatos pongan sobre la mesa planes concretos, metas medibles y presupuestos reales para enfrentar esta emergencia desde el primer día de gestión.
No se puede hablar de lucha contra el hambre sin mirar el rol fundamental de las ollas comunes y los comedores populares. La propuesta apunta a capacitar a sus lideresas en gestión y educación alimentaria, recuperar el registro georreferenciado para focalizar la ayuda y consolidar programas de rescate de alimentos que abastezcan no solo a los grandes mercados, sino también a los centros de abastos locales.
Articular esfuerzos mediante la reactivación del Consejo del Sistema Alimentario de Lima (CONSIAL) es vital para tejer una red de protección eficiente en los 43 distritos.
La batalla por una buena nutrición también se libra en las aulas y sus alrededores. Urge aplicar de manera estricta la Ordenanza N.° 2366 para garantizar quioscos escolares nutritivos y frenar el comercio ambulatorio de comida chatarra a menos de 200 metros de los colegios.
Sumado a iniciativas como la agricultura urbana y ferias agroecológicas, el objetivo es claro: transformar el entorno de la infancia para que comer sano no sea un privilegio, sino una realidad accesible para todos.
La anemia infantil es parte de una realidad alimentaria que afecta a distintos sectores de Lima. Por ello, hablar de nutrición implica mirar no solo la alimentación de los niños, sino las condiciones que tienen las familias para acceder a una comida adecuada.
Esta situación cobra mayor dimensión al observar que más del 40% de la ciudadanía limeña no logra cubrir sus necesidades básicas de alimentación, una cifra que evidencia las dificultades que persisten en la capital.